El próximo 1o de Mayo se cumplen 140 años desde aquellos primeros días de mayo de 1886 cuando la clase obrera de Chicago se lanzó a las calles para luchar por la jornada laboral de 8 horas, resultando en una masacre que culminó con la condena a muerte o cadena perpetua de 8 trabajadores anarquistas. Tres años más tarde, en honor a los “Mártires de Chicago”, el Congreso de la II Internacional celebrado en París aprobó la fecha del 1 de Mayo para la conmemoración del Día del Trabajo a nivel mundial. La clase que todo lo produce, mercancías, servicios, conocimiento,…, no necesitó esperar a que la ONU le asignara su propio Día Internacional.
El momento histórico que nos está tocando vivir este 1o de Mayo, marcado por el riesgo cierto de una confrontación bélica mundial, no permite equidistancias entre agresores y agredidos, entre el imperialismo nucleado en torno a EE.UU. y la OTAN, con el sionismo como punta de lanza en Asia Occidental, y los pueblos que luchan por su soberanía. No son creíbles ya los llamamientos genéricos a la paz sin señalar a los verdaderos culpables de las guerras, a la vez que se niega el derecho de los pueblos a la resistencia.
Ni siquiera necesitamos salir del ámbito científico-académico para valorar la magnitud del daño causado a la humanidad por las potencias que ya ni siquiera respetan la legalidad y las instituciones que ellas mismas crearon para mantener su dominio mundial. No basta con destruir barrios residenciales, puentes, campos de cultivo, hospitales, escuelas,…, los genocidas necesitan erradicar la capacidad de los pueblos para formar a sus profesionales y generar conocimiento:
• Palestina: 5 de las 6 Universidades de la Franja de Gaza atacadas, 3 de ellas completamente destruidas (Universidad de Al-Azhar, Universidad Al-Israa y Universidad Islámica); 3 Rectores y 95 Profesores asesinados en ataques aéreos; 88.000 estudiantes privados de sus enseñanzas universitarias. En Cisjordania, el pasado 6 de enero el ejército israelí irrumpió en el campus de la Universidad Birzeit en horario lectivo, atacando a estudiantes y trabajadores/as dentro del campus con munición real.
• Irán: más de 30 universidades iraníes han sido atacadas directamente por Estados Unidos y la entidad sionista desde el comienzo de la guerra a finales de febrero, entre ellas la Universidad Shahid Beheshti en Teherán, víctima de bombardeo aéreo. 5 profesores universitarios y más de 60 estudiantes han perdido la vida a causa de los ataques.
• Líbano: el pasado 12 de marzo el ejército sionista atacó a la Universidad Libanesa de Beirut, bombardeando la Facultad de Ciencias en el complejo universitario Rafki Hariri y causando la muerte de dos profesores del centro, uno de ellos el Decano de la Facultad.
• Cuba: su extraordinario Sistema Nacional de Educación Superior, con 50 Universidades, lleva más de 64 años sufriendo las consecuencias del criminal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE.UU. con el rechazo de la inmensa mayoría de la Asamblea General de la ONU. A las dificultades de acceso a bibliografía actualizada, bases de datos, recursos tecnológicos y de laboratorio, del intercambio con otros países de profesores y estudiantes, desde el pasado febrero se añaden las consecuencias del asedio energético, que dificulta el traslado de profesores/as y estudiantes, obligando al retorno de éstos a sus lugares de residencia y con una enseñanza telemática condicionada por las restricciones energéticas.
A los pueblos del mundo, a las y los trabajadores de todos los sectores, a la comunidad universitaria, nos sobran los motivos para salir a la calle este 1º de Mayo, en defensa de la paz y la soberanía de los pueblos.
¡NO A LA GUERRA IMPERIALISTA!
¡NATIVA O EXTRANJERA, LA MISMA CLASE OBRERA!
¡¡¡VIVA EL 1º DE MAYO!!!

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